Exposición individual Linares

entrada9-18febrero2015

Carmen Selma: casta y raza

En la España ancestral, la que pintaran Velázquez, Goya o Picasso y que describieran Cervantes, Pérez Galdós o García Lorca, se decía de un toro bravo, que defendía su vida en la arena con nobleza y valentía, que tenía casta y de una mujer valiente, capaz de llevar a cabo sus proyectos y orientar su vida al margen de las dificultades, que tenía raza. Ambos términos, raza y casta, vienen al pelo para definir a Carmen Selma y su pintura.

Carmen Selma, a pesar de su timidez, de sus modales educados y de su ternura, es una mujer apasionada que pinta con el corazón. Carmen tiene un proyecto vital y artístico que defiende contra viento y marea y no se arredra, para nada, ante las dificultades. Su obra es, por lo tanto, fruto de la voluntad y fuerza de su autora que la dota de un ímpetu creativo y desborda los cánones de la pintura decorativa para trasmitir fuerza y pasión.

La temática de la exposición, que el espectador tiene la oportunidad de contemplar, remite a la España del pasado, a sus tradiciones y ritos aún vigentes en muchos pueblos y ciudades y, por ello, puede dar la impresión de un testimonio etnográfico o de un cierto tipismo pero, no se equivoquen, la mirada de Carmen Selma sobre las tradiciones culturales y religiosas españolas es una mirada curiosa y crítica a la vez que, en palabras de la propia artista, trata de entender el pasado para poder construir su presente y su futuro sobre una base sólida. Hay pues en su mirada una mezcla de ternura y comprensión y de desagrado ante aspectos como la marginación de la mujer, la brutalidad o el sometimiento que no pasarán inadvertidas al espectador que se enfrenta aquí a una experiencia estética documental y crítica a la vez.

En cuanto a la factura de la obra de Carmen Selma algunos verán en su opción por el arte figurativo, el óleo como técnica y el lienzo como soporte, un cierto clasicismo que desmiente su enfoque claramente fotográfico con perspectivas originales que, en muchos casos, acentúan la adhesión o el rechazo del espectador obligándole a tomar partido ante lo que ven sus ojos. Así pues, la formación clásica y la libertad de espíritu se unen para crear una obra profundamente original que provoca en el espectador una emoción estética, junto a una reflexión crítica y juntas, las dos experiencias, le llevan a percibir el discurso artístico de Carmen Selma como uno de los más originales que se producen en la actualidad en nuestro territorio demostrando, una vez más, que la talla de un país no se mide tan solo por su extensión geográfica, su población, su influencia política o su producto interior bruto, sino por la calidad y originalidad de sus artistas y del discurso emocional que son capaces de trasmitir.

Disfrutemos de la obra de Carmen Selma que nos proyecta una mirada lúcida sobre la España de ayer y de hoy y que nos aporta personajes que unir a nuestro imaginario para entender la dulzura, el valor, el miedo, el sometimiento o la rebeldía, que un poco de todo eso hay en quienes participan en los ritos y tradiciones que Carmen comparte con nosotros.

Prof. Dr. Miguel de la Guardia / Universidad de Valencia

 

No Comments

Post A Comment